d. Las consecuencias y el resultado de no aceptar la obra del juicio de Dios en los últimos días
Palabras de Dios Todopoderoso de los últimos días
La obra del juicio es la propia obra de Dios, por lo que, naturalmente, debe ser llevada a cabo por Dios mismo; no puede ser hecha por el hombre en Su lugar. Puesto que el juicio es el uso de la verdad para conquistar a la especie humana, es incuestionable que Dios aparece de nuevo entre los hombres en la imagen encarnada para realizar esta obra. Es decir, Cristo de los últimos días usará la verdad para enseñar a los hombres alrededor del mundo y hacer que todas las verdades sean conocidas por ellos. Esta es la obra del juicio de Dios. Muchos se sienten incómodos respecto a la segunda encarnación de Dios, ya que a las personas les resulta difícil creer que Dios se haría carne para hacer la obra del juicio. Sin embargo, debo decirte que la obra de Dios a menudo excede en gran medida las expectativas del hombre y es difícil que las mentes de los humanos la acepten. Pues las personas son simplemente gusanos sobre la tierra, mientras que Dios es el Supremo que llena el universo; la mente del hombre es como un foso de agua fétida que solo cría gusanos, mientras que cada etapa de la obra dirigida por los pensamientos de Dios es la destilación de la sabiduría de Dios. Las personas intentan constantemente contender con Dios, a lo que Yo digo que resulta evidente quién es el que saldrá perdiendo al final. Os exhorto a que no os creáis más valiosos que el oro. Si otros pueden aceptar el juicio de Dios, ¿por qué tú no? ¿Cómo de alto estás respecto a los demás? Si otros pueden inclinar sus cabezas ante la verdad, ¿por qué no puedes hacerlo tú también? La obra de Dios tiene un impulso incontenible. Él no repetirá la obra de juicio de nuevo por la “contribución” que has hecho, y te sentirás abrumado por el arrepentimiento al dejar escapar tan buena oportunidad. ¡Si no crees Mis palabras, entonces solo espera a que el gran trono blanco en el cielo te juzgue! Debes saber que todos los israelitas rechazaron y negaron a Jesús y, sin embargo, el hecho de la redención del hombre por parte de Jesús aún se extendió por el universo y hasta los confines de la tierra. ¿No es esto un hecho que Dios logró hace mucho tiempo? Si todavía estás esperando a que Jesús te lleve al cielo, entonces digo que eres un obstinado pedazo de madera muerta[a]. Jesús no reconocerá a un creyente falso como tú que es desleal a la verdad y que solo busca bendiciones. Por el contrario, no mostrará piedad al arrojarte al lago de fuego para que ardas durante decenas de miles de años.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Cristo hace la obra del juicio con la verdad
Nota al pie:
a. Un pedazo de madera muerta: un modismo chino que significa “sin remedio”.
¿Entiendes ahora lo que es el juicio y lo que es la verdad? Si es así, te aconsejo someterte obedientemente a ser juzgado, de lo contrario nunca tendrás la oportunidad de que Dios te apruebe o de que Él te lleve a Su reino. Aquellos que solo acepten el juicio pero que nunca puedan ser purificados, es decir, los que huyan en medio de la obra del juicio, serán desdeñados para siempre por Dios. Sus pecados son más graves y más numerosos que los de los fariseos, ya que han traicionado a Dios y son rebeldes contra Él. Estas personas que no son dignas siquiera de ser mano de obra recibirán un castigo más severo, un castigo que es, además, eterno. Dios no eximirá a ningún traidor que alguna vez evidenció lealtad con palabras pero que luego lo traicionó. Tales personas recibirán retribución por medio del castigo del espíritu, del alma y del cuerpo. ¿Acaso no es esta precisamente una revelación del carácter justo de Dios? ¿Acaso no es precisamente este el propósito de Dios al juzgar y revelar al hombre? Dios consigna a aquellos que realizan todo tipo de acciones malvadas durante el tiempo del juicio a un lugar infestado de espíritus malignos, y deja que esos espíritus malignos destruyan sus cuerpos carnales como deseen, y los cuerpos de estas personas despiden hedor de cadáver. Tal es su debida retribución. Dios apunta todos y cada uno de los pecados de aquellos falsos creyentes, falsos apóstoles y falsos obreros desleales en los libros de registro de estos y, cuando llegue el momento apropiado, Él los arrojará en medio de los espíritus inmundos, dejando que esos espíritus inmundos contaminen sus cuerpos enteros a voluntad, haciendo que nunca puedan ser reencarnados y nunca más vean la luz. Dios incluye entre los malvados a aquellos hipócritas que realizan servicio durante un tiempo pero que no permanecen leales hasta el final, dejando que se revuelquen en el fango con las personas malvadas y que formen con ellos una banda de surtidos bribones y, al final, Dios los aniquilará. Dios echa a un lado y no presta atención a aquellos que nunca han sido leales a Cristo ni han contribuido nada de su fuerza y, en el cambio de era, Él los aniquilará a todos. Ya no existirán en la tierra ni mucho menos obtendrán paso al reino de Dios. Dios incluye entre los que rinden servicio para Su pueblo a todo el que nunca haya sido sincero con Dios pero que no tenga más opción que lidiar con Él de forma superficial. Solamente un pequeño número de tales personas sobrevivirá, mientras que la mayoría serán destruidas junto con aquellos cuya mano de obra ni siquiera cumpla con el estándar. Al final, Dios llevará a Su reino a todos aquellos que son del mismo sentir que Él, al pueblo y los hijos de Dios, y también a los predestinados por Él para ser sacerdotes. Son la cristalización de la obra de Dios. En cuanto a los que no puedan ser clasificados dentro de ninguna de las categorías demarcadas por Dios, serán incluidos entre las filas de los no creyentes, y con toda seguridad os imaginaréis cuál será su desenlace. Ya os he dicho todo lo que debo decir; la senda que elijáis queda solo a vuestra elección. Lo que debéis entender es esto: la obra de Dios nunca espera a ninguna persona que no pueda seguir Su ritmo y el carácter justo de Dios no le muestra misericordia a ningún hombre.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Cristo hace la obra del juicio con la verdad
Los que quieren obtener la vida sin confiar en la verdad de la que Cristo habló son las personas más absurdas de la tierra, y los que no aceptan el camino de la vida que Cristo trajo están perdidos en la fantasía. Y así digo que Dios detestará para siempre a aquellos que no aceptan al Cristo de los últimos días. Cristo es la puerta para que el hombre entre al reino en los últimos días y no hay nadie que pueda eludirlo. Nadie puede ser perfeccionado por Dios excepto por medio de Cristo. Tú crees en Dios y por tanto debes aceptar Sus palabras y someterte a Su Palabra. No pienses simplemente en obtener bendiciones sin ser capaz de aceptar la verdad y la provisión de vida. Cristo viene en los últimos días para poder proveer de vida a todos los que creen sinceramente en Él. Esta obra existe en aras de concluir la era antigua y entrar en la nueva, y esta obra es el camino que deben tomar todos los que entrarán en la nueva era. Si no reconoces a Cristo y encima lo condenas, blasfemas o lo persigues, entonces estás destinado a arder por toda la eternidad y nunca entrarás en el reino de Dios. El motivo de ello es que este Cristo es Él mismo la expresión del Espíritu Santo, la expresión de Dios, Aquel a quien Dios le ha encomendado hacer Su obra en la tierra, y por eso digo que, si no puedes aceptar todo lo que el Cristo de los últimos días hace, entonces blasfemas contra el Espíritu Santo. La debida retribución para los que blasfeman contra el Espíritu Santo es obvia para todos. También te digo esto: si te resistes al Cristo de los últimos días y si lo rechazas, entonces nadie podrá soportar las consecuencias de esto en tu lugar. Es más, a partir de ese punto, nunca tendrás la oportunidad de obtener la aprobación de Dios; incluso si deseas redimirte, no serás capaz de volver a contemplar el rostro de Dios. La razón de ello es que al que tú te estás resistiendo no es un ser humano, al que tú estás rechazando no es cualquier persona insignificante, sino Cristo. ¿Sabes cuáles son las consecuencias de esto? No estás cometiendo un pequeño error, sino un pecado atroz. Y así les aconsejo a todas las personas que no saquen sus dientes ni sus garras ni hagan comentarios arbitrarios ante la verdad, porque solo la verdad te puede dar la vida, y nada excepto la verdad te puede permitir volver a nacer y volver a contemplar el rostro de Dios.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Solo el Cristo de los últimos días le puede dar al hombre el camino de la vida eterna
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¿Se puede entrar al reino de Dios sin aceptar Su juicio y purificación de los últimos días?
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