b. El perjuicio y las consecuencias que tiene para la gente el hecho de que el género humano corrupto ejerza el poder
Palabras de Dios Todopoderoso de los últimos días
Desde que la humanidad inventó las ciencias sociales, la ciencia y el conocimiento ocuparon su mente. Después, estos pasaron a ser herramientas para gobernar a la humanidad, y ya no hay espacio suficiente para que el hombre adore a Dios ni hay condiciones favorables para Su adoración. La posición de Dios se ha hundido aún más abajo en el corazón del hombre. Sin un lugar para Dios en su corazón, el mundo interior del hombre es oscuro, desesperanzado y vacío. Posteriormente, muchos científicos sociales, historiadores y políticos han saltado a la palestra para expresar teorías de ciencias sociales, la teoría de la evolución humana y otras que contradicen la verdad de que Dios creó al hombre, para llenar los corazones y las mentes de la humanidad. Así, cada vez son menos los que creen que Dios lo creó todo, y son más los que creen en la teoría de la evolución. Más y más personas tratan los relatos de la obra de Dios y Sus palabras durante la era del Antiguo Testamento como mitos y leyendas. En sus corazones, las personas se vuelven indiferentes a la dignidad y a la grandeza de Dios, a Su existencia y al principio de que Él tiene soberanía sobre todas las cosas. La supervivencia de la humanidad y el porvenir de países y naciones ya no son importantes para estas personas, y el hombre vive en un mundo vacío que se preocupa solo por comer, beber y buscar el placer… Pocas personas tienen la iniciativa de buscar dónde Dios lleva a cabo Su obra hoy o cómo tiene soberanía y organiza el destino del hombre. Y, de esta forma, sin el hombre saberlo, la civilización humana se vuelve cada vez menos capaz de cumplir los deseos del hombre e, incluso, todavía hay muchos que sienten que, viviendo en un mundo así, son menos felices que aquellos que ya han muerto. Hay incluso personas de países que solían ser muy civilizados que ventilan estas quejas. Y es que, sin la dirección de Dios, aunque los gobernantes y sociólogos se devanen los sesos para preservar la civilización humana, todo es inútil. Ninguna persona puede llenar el vacío en el corazón del hombre, porque ninguna persona puede ser la vida del hombre, y ninguna teoría social puede liberarlo de las preocupaciones del vacío. La ciencia, el conocimiento, la libertad, la democracia, el disfrute y la comodidad solo le brindan un consuelo temporal al hombre. Incluso teniendo estas cosas, el hombre sigue pecando inevitablemente y se queja de la injusticia de la sociedad. Tener estas cosas no puede entorpecer el anhelo y deseo de explorar del hombre. Esto es porque el hombre fue creado por Dios, y sus sacrificios y sus exploraciones sin sentido solo pueden traerle cada vez más angustia y hacer que esté en un estado de ansiedad constante, sin saber cómo afrontar el futuro de la especie humana ni cómo hacer frente a la senda que tiene por delante, hasta el punto de que el hombre llega incluso a estar aterrorizado por la ciencia y el conocimiento, e incluso más aterrorizado por el sentimiento de vacío. En este mundo, vivas en un país libre o en uno sin derechos humanos, eres totalmente incapaz de escapar al sino de la especie humana. Seas gobernador o gobernado, eres totalmente incapaz de escapar del deseo de explorar el sino, los misterios y el destino de la especie humana, y mucho menos eres capaz de escapar al desconcertante sentimiento de vacío. Tales fenómenos, comunes a toda la especie humana, son llamados fenómenos sociales por los sociólogos, pero no puede aparecer ningún gran hombre que resuelva estos problemas. Después de todo, el hombre es hombre, y ningún hombre puede reemplazar el estatus y la vida de Dios. Lo que necesita la especie humana no es solo una sociedad justa en la que todos estén bien alimentados y en la que todos sean iguales y libres; lo que necesita la especie humana es la salvación por parte de Dios y Su provisión de vida para el hombre. Solo cuando el hombre recibe la provisión de vida de Dios y Su salvación pueden resolverse sus necesidades, su deseo de explorar y el vacío de su corazón. Si las personas de un país o nación son incapaces de recibir la salvación y el cuidado de Dios, ese país o nación se abocará al deterioro, a las tinieblas y, como resultado, Dios lo aniquilará.
Quizá tu país hoy esté prosperando, pero, si dejas que tu pueblo se aparte de Dios, entonces tu país se encontrará cada vez más desprovisto de Sus bendiciones, su civilización se verá cada vez más pisoteada por el hombre y no pasará mucho tiempo antes de que su población se levante contra Dios y maldiga el Cielo. De esta forma, se arruinará el porvenir de un país sin notarlo. Dios alzará países poderosos para hacer frente a aquellos otros que Él ha maldecido, y podría incluso borrarlos de la faz de la tierra. La clave para la prosperidad o la desaparición de un país y nación es si sus gobernantes adoran a Dios y si guían a su pueblo para que se acerque a Él y lo adore. Pero, en esta era final, como los que buscan y adoran sinceramente a Dios son cada vez más escasos, Él concede un favor especial a los países en los que el cristianismo es la religión del estado. Reúne a esos países para formar el campamento relativamente recto del mundo, mientras que los países ateos y aquellos otros que no adoran al Dios verdadero pasan a ser los oponentes del campamento recto. De esta forma, Dios no solo tiene un lugar entre la especie humana donde poder desempeñar Su obra, sino que, a la vez, también gana países que ejercen autoridad recta, permitiendo que se impongan sanciones y restricciones a las naciones que se resisten a Él. A pesar de esto, Dios no es capaz de ganar a más personas que lo adoren, porque el hombre se ha alejado demasiado de Él y se ha olvidado de Él demasiado tiempo, y en esta tierra hay países que meramente ejercen la rectitud y se resisten a la falta de esta. Sin embargo, esto está lejos de alcanzar los deseos de Dios, porque ningún gobernante permitirá que Él reine sobre su pueblo, y ningún partido político de ningún país reunirá a sus seguidores para rendir homenaje a Dios; Él ha perdido Su lugar legítimo en el corazón de cada país, nación, partido gobernante e incluso de cada persona. Aunque existen algunas fuerzas rectas en este mundo, cualquier gobierno en el que Dios no ocupa un lugar en el corazón del hombre es muy frágil, y el escenario político, que carece de Su bendición, está sumido en el caos y es incapaz de soportar un solo golpe. Para la especie humana, vivir sin la bendición de Dios es equivalente a vivir sin sol. Por muy asiduas que sean las contribuciones de los gobernantes a su pueblo y por muchas conferencias rectas que celebre la especie humana, nada de eso revertirá la tendencia ni alterará el porvenir de la humanidad. El hombre cree que un país en el que las personas pueden comer y vestirse, en el que viven juntas pacíficamente, es un buen país y uno con un buen liderazgo. Pero Dios no piensa así. Él cree que un país en el que nadie lo adora es uno que Él aniquilará. Los pensamientos del hombre siempre difieren mucho de los de Dios. Así pues, si un jefe de Estado no adora a Dios, ese país tendrá un porvenir muy trágico y carecerá de destino.
Dios no participa en las políticas del hombre, pero Él controla el porvenir de cada país y de cada nación, Él controla este mundo y todo el universo. El porvenir de la especie humana y el plan de Dios están íntimamente relacionados, y ninguna persona, país o nación puede escapar a la soberanía de Dios. Si el hombre desea conocer su porvenir, debe acudir ante Dios. Él hará prosperar a los que le siguen y adoran y traerá decadencia y extinción a los que se le resisten y lo rechazan.
Recuerda la escena bíblica en la que Dios lanzó la destrucción sobre Sodoma y piensa también cómo la esposa de Lot acabó siendo una estatua de sal. Piensa en cómo el pueblo de Nínive se arrepintió de sus pecados y los confesó en cilicio y cenizas. Recuerda qué final tuvieron los judíos después de que clavasen a Jesús en la cruz hace 2.000 años; los expulsaron de Israel y huyeron a países alrededor del mundo, muchos fueron asesinados y todo el pueblo judío se vio sometido al dolor sin precedentes de la aniquilación de su nación. Habían crucificado a Dios —cometieron un pecado atroz— y provocaron Su carácter. Se les hizo pagar por lo que hicieron y se les hizo cargar con todas las consecuencias de sus actos. Condenaron a Dios, lo rechazaron y, por tanto, solo tenían un sino: ser castigados por Dios. Esta fue la amarga consecuencia y el desastre en los que sus gobernantes sumergieron al país y a la nación.
Hoy, Dios ha regresado entre la gente para realizar Su obra, y Su primera parada en esta es el epítome de las dictaduras: China, el acérrimo bastión del ateísmo. Dios ha ganado un grupo de personas con Su sabiduría y poder. Durante este período, el partido gobernante en China lo ha perseguido por todos los medios y lo ha sometido a todo tipo de sufrimiento, sin un lugar donde poder apoyar la cabeza y sin un sitio en el que refugiarse. A pesar de esto, Dios aún continúa la obra que pretende hacer: habla y pronuncia palabras y difunde el evangelio. Ninguna persona puede desentrañar la omnipotencia de Dios. En China, un país que considera a Dios como enemigo, Él no ha cesado nunca Su obra. Por el contrario, más personas han aceptado Su obra y Su palabra, porque Dios salva a todos y cada uno de los miembros de la humanidad en la mayor medida posible. Todos creemos que ningún país ni ninguna fuerza puede obstaculizar lo que Dios quiere conseguir, y que aquellos que intentan obstruir Su obra, que se resisten a Su palabra y que perturban e intentan perjudicar Su plan terminarán castigados por Él. Cualquier persona que se resista a la obra de Dios será desterrada al infierno por Él; cualquier país que se resista a la obra de Dios, será destruido por Él; cualquier nación que se levante para oponerse a la obra de Dios será barrida de esta tierra por Él y dejará de existir.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Apéndice II: Dios tiene soberanía sobre el porvenir de toda la humanidad
El conocimiento de la cultura y la historia antigua que abarca varios miles de años ha cerrado el pensamiento del hombre, las nociones y su perspectiva mental, de un modo tan hermético que los hace impermeables y no biodegradables[1]. La gente vive en el decimoctavo círculo del infierno, donde, como si hubiera sido desterrado por Dios a las mazmorras, quizás nunca más verá la luz. El pensamiento feudal ha oprimido a la gente de tal manera que apenas pueden respirar y se están asfixiando. No tienen ni un ápice de fuerza para resistir; todo lo que hacen es soportar y soportar en silencio… Ninguno ha osado nunca luchar por la rectitud y la equidad ni defenderlas; sencillamente viven una vida peor que la de un animal, bajo el abuso y los golpes de la ética feudal, día tras día y año tras año. No han pensado nunca en buscar a Dios para disfrutar de la felicidad en el mundo humano. Es como si hubieran molido a palos a la gente hasta ser como las hojas caídas del otoño, marchitadas, secas y amarillentas. La gente ha perdido la memoria hace mucho tiempo; vive indefensa en el infierno conocido como el mundo humano, en espera de que llegue el último día para poder perecer junto con este infierno, como si ese último día que anhela fuera el día en que el hombre disfrutará de una tranquila paz. Las éticas feudales han llevado la vida del hombre al “Hades”, debilitando aún más el poder del hombre para resistir. Todo tipo de opresión empuja al ser humano, paso a paso, a caer cada vez a mayor profundidad en el Hades y cada vez más lejos de Dios, hasta que, hoy, Él se ha convertido en un completo extraño para el hombre y este todavía se apresura a evitarlo cuando se encuentran. El hombre no le hace caso y lo aísla al margen, como si nunca lo hubiera conocido o visto antes. […] El conocimiento de la cultura de la antigüedad ha robado al hombre, a escondidas, de la presencia de Dios, y lo ha entregado al rey de los demonios y su prole. Los Cuatro Libros y los Cinco Clásicos[a] han llevado el pensamiento y las nociones del hombre a otra era de rebelión, y han hecho que ofrezca aún más adulación que antes a aquellos que recopilaron los Libros/Documentos Clásicos, y como consecuencia de ello exacerban sus nociones sobre Dios. Sin que el hombre lo supiese, el rey de los demonios expulsó a Dios de su corazón sin piedad y después lo ocupó él mismo con regodeo triunfante. Desde ese momento, el hombre adquirió un alma fea y el rostro del rey de los demonios. Su pecho se llenó de odio hacia Dios, y la malevolencia del rey de los demonios se extendió dentro del hombre día tras día, hasta que este quedó consumido por completo. El hombre ya no tenía la más mínima libertad, ni manera de liberarse de los esforzados empeños del rey de los demonios. No le quedó otro remedio que ser tomado cautivo en el acto, rendirse y postrarse en sumisión en su presencia. Hace mucho, cuando el corazón y el alma del hombre estaban todavía en ciernes, el rey de los demonios plantó en ellos la semilla del tumor del ateísmo, le enseñó falacias tales como “estudia ciencia y tecnología, realiza las Cuatro Modernizaciones y no hay Dios en el mundo”. Y no solo eso, sino que grita en toda ocasión: “Construyamos una hermosa patria apoyándonos en nuestro laborioso esfuerzo”; pidiendo a todas las personas que estuvieran preparadas desde la infancia para servir a su país con lealtad. El hombre fue llevado ante su presencia inconscientemente, donde, sin dudarlo, se atribuyó todo el mérito a sí mismo (es decir, el mérito que le pertenece a Dios por sostener a toda la humanidad en Sus manos). Nunca tuvo ningún sentido de vergüenza. Además, se apoderó descaradamente del pueblo de Dios y lo arrastró de vuelta a su casa, donde saltó como un ratón sobre la mesa, e hizo que el hombre lo adorara como a “Dios”. ¡Qué forajido! Grita cosas impactantes y escandalosas como: “No hay Dios en el mundo. El viento surge de transformaciones según las leyes naturales; la lluvia se crea cuando el vapor de agua, al encontrarse con temperaturas bajas, se condensa en gotas que caen sobre la tierra; un terremoto es el temblor de la superficie de la tierra por los cambios geológicos; la sequía se debe a la sequedad del aire causada por la interrupción nucleónica en la superficie del sol. Son fenómenos naturales. ¿Dónde hay un acto de Dios en todo esto?”. Hay incluso aquellos que gritan declaraciones como las siguientes, declaraciones a las que no se les debería dar voz: “El hombre evolucionó de los simios en la antigüedad y el mundo hoy viene de una sucesión de sociedades primitivas de hace aproximadamente un eón. El que un país prospere o decaiga está completamente en manos de su pueblo”. En segundo plano, hace que el hombre lo cuelgue en la pared o lo ponga en la mesa para rendirle homenaje y hacerle ofrendas. Al tiempo en que grita: “No hay Dios”, se erige a sí mismo como dios y empuja a Dios sin contemplaciones fuera de los límites de la tierra mientras se pone en el lugar de Dios y actúa como rey de los demonios. ¡Qué falta de razón tan absoluta! Hace que uno lo odie hasta la médula. Parece que Dios sea su enemigo acérrimo, y que los dos no puedan coexistir. Conspira para ahuyentar a Dios, mientras que se pasea a sus anchas, fuera del alcance de la ley[2]. ¡Vaya un rey de los demonios! ¿Cómo puede tolerarse su existencia? No descansará hasta que haya arruinado la obra de Dios, y la haya dejado hecha trizas[3], como si quisiera oponerse a Dios hasta las últimas consecuencias, hasta que uno o el otro perezca, oponiéndose a Dios deliberadamente y acercándose cada vez más. Hace tiempo que su espantoso rostro ha sido desenmascarado completamente, ahora está magullado y golpeado[4] y en una situación deplorable, pero todavía no cede en su odio a Dios, como si solo al devorarlo de un bocado, pudiera aplacar el aborrecimiento acumulado en su corazón. ¿Cómo podemos tolerarlo a este enemigo de Dios? Solo su erradicación y completa exterminación llevará a cabo el deseo de nuestra vida. ¿Cómo puede permitírsele que siga campando a sus anchas? Ha corrompido al hombre hasta tal punto que este no conoce al sol celestial y se ha vuelto obtuso e insensible. El hombre ha perdido la razón humana normal. ¿Por qué no ofrecer todo nuestro ser para destruirlo y quemarlo, para eliminar todas las preocupaciones futuras y permitir que la obra de Dios alcance con mayor prontitud un esplendor sin precedentes? Esta banda de sinvergüenzas ha venido al mundo de los hombres y lo ha dejado patas arriba. Han llevado a todos los seres humanos al borde de un precipicio, y han planeado en secreto empujarlos para que caigan, se hagan pedazos y puedan devorar sus cadáveres. Esperan en vano desbaratar el plan de Dios y competir con Él apostándolo todo a una sola carta[5]. ¡Esto no es en modo alguno fácil! La cruz ha sido preparada, después de todo, para el rey de los demonios que es culpable del más atroz de los crímenes. Dios no pertenece a la cruz. Él ya se la ha arrojado al diablo. Hace mucho que Dios emergió victorioso, y ya no siente tristeza por los pecados de la humanidad, sino que traerá salvación a toda ella.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La obra y la entrada (7)
Notas al pie:
1. “No biodegradable” tiene la intención de fungir como una sátira aquí, y significa que las personas son rígidas en su conocimiento, cultura y perspectiva espiritual.
2. “Pasea a sus anchas, fuera del alcance de la ley” indica que el diablo se desquicia y está fuera de control.
3. “Hacer trizas” se refiere a lo insoportable de ver que es la violenta conducta del diablo para las personas.
4. “Magullado y golpeado” alude al horrible rostro del rey de los demonios.
5. “Apostándolo todo a una sola carta” significa poner todo el dinero en una sola apuesta con la esperanza de ganar al final. Es una metáfora de la argucias perversas y siniestras del diablo. La expresión se utiliza en tono de burla.
a. Los Cuatro Libros y los Cinco Clásicos son los libros autorizados del Confucionismo en China.
A lo largo de varios miles de años de corrupción, todas las personas se han vuelto insensibles y torpes; todas se han convertido en demonios malvados que se oponen a Dios, hasta el punto de que su rebeldía contra Dios ha quedado documentada en los registros históricos, y ni siquiera ellas mismas son capaces de relatar por completo su conducta rebelde, porque han sido tan profundamente corrompidas por Satanás y descarriadas por él, que no saben adónde ir. Incluso hoy, la gente sigue traicionando a Dios. Cuando ven a Dios, lo traicionan, y cuando no pueden verlo, también lo traicionan. Hay incluso quienes, aun habiendo sido testigos de las maldiciones de Dios y de Su ira, lo traicionan. Y por eso digo que la razón del hombre ha perdido su función original y también sucede lo mismo con la conciencia del hombre. A Mis ojos, las personas son bestias con ropaje humano y serpientes venenosas. Por muy lastimosas que intenten parecer ante Mis ojos, nunca seré misericordioso con ellas, pues son incapaces de distinguir el blanco del negro, y ninguno de ellos comprende la diferencia entre la verdad y lo que no es verdad. Su razón está tan entorpecida y, aun así, desean obtener bendiciones; su humanidad es tan innoble y, aun así, desean reinar como reyes y ostentar el poder. ¿De quién podrían ser reyes, con una razón como esa? ¿Cómo podrían, con semejante humanidad, sentarse en tronos? ¡Las personas son verdaderamente desvergonzadas! ¡Son unos miserables que se sobreestiman! Sugiero que vosotros, los que deseáis obtener bendiciones, primero encontréis un espejo y miréis vuestro propio feo reflejo. ¿Tienes lo que hace falta para ser rey? ¿Tienes los rasgos faciales de quien podría recibir bendiciones? No ha habido el más mínimo cambio en tu carácter y no has sido capaz de poner en práctica nada de la verdad, y aun así deseas un mañana maravilloso. ¡No es más que una vana ilusión! El hombre, que nació en una tierra tan inmunda, ha sido infectado de extrema gravedad por la sociedad, condicionado por la ética feudal y ha recibido la educación de los “institutos de educación superior”. Un pensamiento retrógrado, una moral corrupta, una perspectiva inmoral de la vida, una filosofía despreciable para los asuntos mundanos, una existencia completamente inútil y costumbres y una vida cotidiana vulgares, todas estas cosas han estado penetrando fuertemente en el corazón del hombre y han estado dañando y atacando gravemente su conciencia. Como resultado, el hombre se distancia cada vez más de Dios y se opone cada vez más a Él. El carácter del hombre se vuelve más implacable día tras día, y no hay ni una persona que esté dispuesta a renunciar a algo por Dios; ni una persona que voluntariamente se someta a Dios y, menos aún, que busque la aparición de Dios. En vez de ello, el hombre busca el placer para satisfacer su corazón bajo el poder de Satanás y corrompe su carne con desenfreno en el lodazal. Incluso cuando oyen la verdad, aquellos que viven en la oscuridad no desean practicarla ni tampoco muestran interés en buscar ni siquiera cuando ven que Dios ya ha aparecido. ¿Cómo podría una especie humana tan depravada como esta tener alguna posibilidad de salvación? ¿Cómo podría semejante especie humana decadente vivir en la luz?
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Permanecer con un carácter invariable es estar enemistado con Dios
Los seres humanos no son más que Mis enemigos. Los seres humanos son los malvados que se oponen y se rebelan contra Mí. Los seres humanos no son sino la descendencia del maligno al que maldije. Los seres humanos no son otra cosa que los descendientes del arcángel que me traicionó. Los seres humanos no son otra cosa que la herencia del diablo malvado al que desdeñé hace mucho tiempo, quien desde entonces ha sido Mi enemigo irreconciliable. Porque el cielo sobre toda la humanidad está revuelto y sombrío, sin un atisbo de claridad, y el mundo de los humanos está sumergido en una oscuridad total, de modo que cualquiera que vive en él no puede ni siquiera ver su mano extendida frente a su rostro, ni el sol al levantar la cabeza. El sendero debajo de sus pies, enlodado y lleno de baches, serpentea tortuosamente. Toda la tierra está cubierta de cadáveres. Los oscuros rincones están llenos de los restos de los fallecidos, y multitudes de demonios residen en los rincones fríos y sombríos. Y en el mundo de los hombres, los demonios van y vienen en hordas por doquier. Las progenies de todo tipo de bestias, cubiertas de inmundicia, están encerradas en una batalla campal cuyo sonido atemoriza el corazón. En estos tiempos, en este mundo, en este “paraíso terrenal”, ¿dónde se buscan las dichas de la vida? ¿A dónde podría ir uno para hallar el destino de su vida? La especie humana, aplastada bajo los pies de Satanás desde hace mucho tiempo, desde el principio ha sido un actor que asume la imagen de Satanás; más aún, es la personificación de Satanás, y sirve como prueba que da testimonio de Satanás, de forma clara y rotunda. ¿Cómo puede una raza humana así, un montón de escoria depravada como esa, estos descendientes de esta familia humana corrupta, dar testimonio de Dios? ¿De dónde viene Mi gloria? ¿Dónde se puede comenzar a hablar de Mi testimonio? Porque el enemigo que, habiendo corrompido a la humanidad, me confronta, ha tomado a la humanidad —la humanidad que Yo creé hace mucho tiempo, la que estaba llena de Mi gloria y Mi vivir— y la ha manchado. Ha arrebatado Mi gloria y todo lo que ha inculcado al hombre ha sido veneno, densamente mezclado con la fealdad de Satanás, y el jugo del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal. En el principio creé a la humanidad, es decir, al ancestro de la humanidad, Adán. Se le dotó de forma e imagen, rebosaba de vitalidad, rebosaba de vigor y, aún más, estaba en compañía de Mi gloria. Ese fue el día glorioso en el cual creé al hombre. Después de eso, Eva fue creada del cuerpo de Adán, siendo ella también ancestro del hombre. Así, las personas que creé estaban llenas de Mi aliento y rebosantes de Mi gloria. Adán “nació” originalmente de Mi mano y fue la representación de Mi imagen. Por consiguiente, el significado original de “Adán” era un ser creado por Mí, impregnado de Mi energía vital, impregnado de Mi gloria, con forma e imagen, espíritu y aliento. Él fue el único ser creado poseedor de espíritu, capaz de representarme y de portar Mi imagen, y quien recibió Mi aliento. En el principio, Eva fue el segundo ser humano dotado de aliento, cuya creación Yo había ordenado, así que el significado original de “Eva” era un ser creado que daría continuidad a Mi gloria, estaría lleno de Mi vitalidad y, aún más, estaría dotado de Mi gloria. Eva provino de Adán, así que también portaba Mi imagen, ya que fue el segundo ser humano creado a Mi imagen. El significado original de “Eva” era un humano viviente, con espíritu, carne y huesos, Mi segundo testimonio, así como también Mi segunda imagen entre la humanidad. Ellos fueron los ancestros de la humanidad, los preciados y puros de la humanidad, y originalmente fueron seres vivientes dotados de espíritu. Sin embargo, el maligno tomó cautivas a la progenie de los ancestros del ser humano y las pisoteó, hundiendo el mundo de los humanos en una oscuridad total, para que la descendencia de ellos ya no creyera en Mi existencia. Aún más abominable es el hecho de que, al tiempo que el maligno corrompe y pisotea a las personas, está arrebatándoles cruelmente Mi gloria, Mi testimonio, la vitalidad que les conferí, el aliento y la vida que soplé en ellas, toda Mi gloria en el mundo humano y toda la sangre del corazón, que le he entregado a la especie humana. La especie humana ya no está en la luz, la gente ha perdido todo aquello con lo cual la doté, y han desechado la gloria que les concedí. ¿Cómo pueden reconocer que Yo soy el Señor de toda la creación? ¿Cómo pueden seguir creyendo que Yo existo en el cielo? ¿Cómo pueden descubrir las manifestaciones de Mi gloria sobre la tierra? ¿Cómo pueden estos nietos y nietas considerar al Dios que sus propios ancestros temían como el Señor que los creó? Estos nietos y nietas patéticos le han “presentado” generosamente al maligno la gloria, la imagen y el testimonio que les conferí a Adán y Eva, así como la vida que le otorgué a los seres humanos y de la cual estos dependen para existir; sin importarle en lo más mínimo la presencia del maligno, le dan a él toda Mi gloria. ¿No es este el origen del apelativo “escoria”? ¿Cómo pueden estos seres humanos, estos demonios malvados, estos cadáveres andantes, estas figuras de Satanás, estos enemigos Míos, poseer Mi gloria? Yo recobraré Mi gloria, recobraré Mi testimonio entre los hombres y todo aquello que una vez me perteneció y que le entregué al hombre hace mucho tiempo. Yo conquistaré a la especie humana por completo. Sin embargo, debes saber que los humanos que Yo creé eran hombres puros que llevaban Mi imagen y Mi gloria. No pertenecían a Satanás ni estaban sometidos a su pisoteo, sino que eran puramente una manifestación de Mí, sin el más mínimo rastro del veneno de Satanás. Y por eso le hago saber a la humanidad que solo quiero lo que he creado con Mi mano, los puros que Yo amo y que no le pertenecen a otra entidad. Además, me complaceré en ellos y los consideraré Mi gloria. Pero no quiero al ser humano que ha sido corrompido por Satanás, que actualmente le pertenece a él y que ya no es Mi creación original. Ya que tengo la intención de recobrar Mi gloria en el mundo humano, conquistaré completamente a los sobrevivientes que queden entre los seres humanos, como prueba de Mi gloria al vencer a Satanás. Solo tomo Mi testimonio como una cristalización de Mí mismo, como el objeto de Mi deleite. Esta es Mi intención.
La humanidad se ha desarrollado durante decenas de miles de años de historia para llegar a donde se encuentra hoy. Sin embargo, la especie humana que creé originalmente, se ha hundido en la degeneración hace mucho tiempo. La humanidad ya dejó de ser la humanidad que Yo deseo, y por eso, ante Mis ojos, ya hace mucho que se le dejó de conocer como especie humana. Es más bien la escoria de la humanidad que Satanás capturó, son los cadáveres podridos andantes en los que Satanás habita y con los cuales se viste. La gente no confía en absoluto en Mi existencia, ni recibe Mi venida. El ser humano solo responde a Mis exigencias a regañadientes, accede a ellas temporalmente y no comparte sinceramente los gozos y tristezas de la vida conmigo. Como la gente me ve como inescrutable, de mala gana me dedica sonrisas, como queriendo quedar bien con quien detenta poder, porque no tienen conocimiento de Mi obra, ni mucho menos de Mis intenciones en el presente. Seré honesto con vosotros: cuando llegue el día, el sufrimiento de cualquiera que me adore será más fácil de soportar que el de vosotros. El nivel de vuestra fe en Mí, en la actualidad, no supera el de Job, incluso la fe de los judíos fariseos sobrepasa la vuestra. Por ello, si desciende el día de fuego, vuestro sufrimiento será más grave que el de los fariseos cuando Jesús los reprendió, que el de los 250 líderes que se opusieron a Moisés, y que el de Sodoma bajo las llamas ardientes de su destrucción.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Lo que significa ser una persona verdadera
Todos los que son propios de los diablos viven para sí mismos. Su visión de la vida y sus máximas proceden principalmente de los dichos de Satanás, como “Cada hombre para sí mismo, y sálvese quien pueda”, “El hombre muere por la riqueza como las aves por el alimento” y otras falacias similares. Todas estas palabras pronunciadas por esos reyes demonios, por personas importantes y filósofos, se han convertido en la vida del hombre. En particular, la mayor parte de las palabras de Confucio, proclamado por el pueblo chino como un “sabio”, se han convertido en la vida del hombre. También están los proverbios famosos del budismo y el taoísmo, y los dichos clásicos que diversas figuras famosas han repetido con frecuencia. Todos estos son resúmenes de las filosofías de Satanás y de su naturaleza. También son las mejores ilustraciones y explicaciones de la naturaleza de Satanás. Estos venenos que se han inoculado en el corazón del hombre proceden todos de Satanás y ni la más mínima pizca de ellos procede de Dios. Tales palabras endiabladas también están en directa oposición a la palabra de Dios. Queda absolutamente claro que las realidades de todas las cosas positivas vienen de Dios, y todas las cosas negativas que envenenan al hombre proceden de Satanás. Por tanto, puedes discernir la naturaleza de una persona y a quién pertenece fijándote en su visión de la vida y en sus valores. Satanás corrompe a las personas mediante la educación y la influencia de gobiernos nacionales, de los famosos y los grandes. Sus palabras endiabladas se han convertido en la vida y naturaleza del hombre. “Cada hombre para sí mismo, y sálvese quien pueda” es un conocido dicho satánico que ha sido infundido en todos y esto se ha convertido en la vida del hombre. Hay otras palabras de las filosofías para los asuntos mundanos que también son así. Satanás utiliza la cultura tradicional de cada nación para educar, desorientar y corromper a las personas, provocando que la humanidad caiga y sea envuelta en un abismo infinito de destrucción, y al final Dios destruye a las personas porque sirven a Satanás y se resisten a Dios.
La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Cómo conocer la naturaleza del hombre
Aparte de usar los diversos resultados y las conclusiones de la ciencia para desorientar al hombre, Satanás también se sirve de ella como un medio para llevar a cabo una destrucción y explotación desenfrenadas del entorno vital que Dios le concedió al ser humano. Lo realiza bajo el pretexto de que, si el hombre lleva a cabo una investigación científica, entonces su entorno vital y su calidad de vida mejorarán cada vez más y, además, que el objetivo del desarrollo científico es atender las crecientes necesidades materiales diarias de la gente y su necesidad de continuar mejorando su calidad de vida. Esta es la base teórica del desarrollo de la ciencia por parte de Satanás. Sin embargo, ¿qué ha traído la ciencia a la humanidad? ¿Acaso no se ha contaminado nuestro entorno vital y el de toda la humanidad? ¿No se han contaminado el aire que el hombre respira y el agua que bebemos? ¿Los alimentos que consumimos siguen siendo orgánicos y naturales? La mayoría de los cereales y vegetales están genéticamente modificados, fueron cultivados con fertilizantes, y algunos son variantes creadas mediante la ciencia. Los vegetales y las frutas que comemos ya no son naturales. Incluso los huevos naturales ya no son fáciles de encontrar y los huevos ya no saben como solían, ya que han sido procesados por la pretendida ciencia de Satanás. Si contemplamos la situación en sentido amplio, toda la atmósfera ha sido destruida y contaminada; los montes, los lagos, los bosques, los ríos, los océanos y todo, encima y debajo de la tierra, se ha estropeado con los supuestos logros científicos. En resumen, todo el entorno natural, el entorno vital concedido a la humanidad por Dios, ha sido destruido y estropeado por la supuesta ciencia. Aunque muchas personas han logrado lo que siempre esperaron en términos de la calidad de vida que buscan, y han satisfecho sus deseos y su carne, el entorno en el que vive el hombre ha sido esencialmente destruido y arruinado por los diversos “logros” producidos por la ciencia. Ahora ya no tenemos derecho a respirar una sola bocanada de aire limpio. ¿No es este el pesar de la humanidad? ¿Queda para el hombre alguna alegría que mencionar cuando debe vivir en este tipo de espacio? Este espacio y ambiente vital en el que habita el hombre, desde el principio mismo, fue creado por Dios para el hombre. El agua que las personas beben, el aire que respiran, los distintos alimentos que comen, así como las plantas y los seres vivos, e incluso las montañas, los lagos y los océanos, cada parte de este entorno vital fue concedido por Dios al hombre; es natural y opera según la ley natural establecida por Él. Sin la ciencia, la gente aún seguiría los métodos que le otorgó Dios, sería capaz de disfrutar de todo lo que es prístino y natural, y sería feliz. Sin embargo, Satanás lo ha destruido y estropeado todo ahora; el espacio vital fundamental del hombre ya no está impoluto. Pero nadie es capaz de reconocer qué causó esto o cómo se produjo; y muchas más personas abordan la ciencia y la comprenden a través de las ideas que Satanás ha infundido en ellas. ¿No es esto completamente detestable y lastimoso? Habiendo tomado Satanás ahora el espacio en el que existe la gente, así como su entorno vital, y habiéndolos corrompido hasta dejarlos en este estado, y con la humanidad que sigue desarrollándose de esta forma, ¿hay alguna necesidad de que Dios destruya personalmente a esta gente? Si la gente sigue desarrollándose de esta forma, ¿qué dirección tomará? (Será exterminada). ¿Cómo será exterminada? Además de la avariciosa búsqueda de la gente de la fama y el provecho, continuamente llevan a cabo exploraciones científicas y se meten de lleno en la investigación y luego actúan de tal manera que satisfacen sin cesar sus propias necesidades materiales y deseos; ¿cuáles son, pues, las consecuencias para el hombre? En primer lugar, el equilibrio ecológico se ha roto y, cuando esto sucede, los cuerpos de las personas, sus órganos internos, se dañan y se manchan por este ambiente desequilibrado y diversas enfermedades infecciosas y plagas se extienden por todo el mundo. ¿No es cierto que esta es ahora una situación sobre la que el hombre no tiene control alguno? Ahora que entendéis esto, si la humanidad no sigue a Dios, sino a Satanás de esta forma —usando el conocimiento para enriquecerse continuamente, utilizando la ciencia para explorar sin cesar el futuro de la vida humana, sirviéndose de este tipo de métodos para seguir viviendo— ¿podéis reconocer cómo acabará esto para la humanidad? Esta se volverá naturalmente extinta; paso a paso, la humanidad avanza hacia la destrucción, ¡hacia su propia destrucción! ¿Acaso no produce su propia destrucción? ¿Y no es eso consecuencia del progreso científico? Ahora parece que la ciencia es una especie de poción mágica que Satanás ha preparado para el hombre, de modo que cuando intentáis discernir las cosas lo hacéis en medio de una neblina brumosa; no importa cuánto te empeñes en mirar, no puedes ver las cosas con claridad y, por mucho que lo intentes, no puedes entenderlo. Sin embargo, Satanás usa el nombre de la ciencia para despertar tu apetito y llevarte de las narices, para llevarte un paso tras otro hacia el abismo y la muerte. Y siendo esto así, la gente verá claramente que, en realidad, la destrucción del hombre está causada por la mano de Satanás: él es el cabecilla.
La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. Dios mismo, el único VI
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