7. Cómo discernir la esencia-naturaleza de los humanos corruptos
Palabras de Dios Todopoderoso de los últimos días
A lo largo de varios miles de años de corrupción, todas las personas se han vuelto insensibles y torpes; todas se han convertido en demonios malvados que se oponen a Dios, hasta el punto de que su rebeldía contra Dios ha quedado documentada en los registros históricos, y ni siquiera ellas mismas son capaces de relatar por completo su conducta rebelde, porque han sido tan profundamente corrompidas por Satanás y descarriadas por él, que no saben adónde ir. Incluso hoy, la gente sigue traicionando a Dios. Cuando ven a Dios, lo traicionan, y cuando no pueden verlo, también lo traicionan. Hay incluso quienes, aun habiendo sido testigos de las maldiciones de Dios y de Su ira, lo traicionan. Y por eso digo que la razón del hombre ha perdido su función original y también sucede lo mismo con la conciencia del hombre. A Mis ojos, las personas son bestias con ropaje humano y serpientes venenosas. Por muy lastimosas que intenten parecer ante Mis ojos, nunca seré misericordioso con ellas, pues son incapaces de distinguir el blanco del negro, y ninguno de ellos comprende la diferencia entre la verdad y lo que no es verdad. Su razón está tan entorpecida y, aun así, desean obtener bendiciones; su humanidad es tan innoble y, aun así, desean reinar como reyes y ostentar el poder. ¿De quién podrían ser reyes, con una razón como esa? ¿Cómo podrían, con semejante humanidad, sentarse en tronos? ¡Las personas son verdaderamente desvergonzadas! ¡Son unos miserables que se sobreestiman! Sugiero que vosotros, los que deseáis obtener bendiciones, primero encontréis un espejo y miréis vuestro propio feo reflejo. ¿Tienes lo que hace falta para ser rey? ¿Tienes los rasgos faciales de quien podría recibir bendiciones? No ha habido el más mínimo cambio en tu carácter y no has sido capaz de poner en práctica nada de la verdad, y aun así deseas un mañana maravilloso. ¡No es más que una vana ilusión! El hombre, que nació en una tierra tan inmunda, ha sido infectado de extrema gravedad por la sociedad, condicionado por la ética feudal y ha recibido la educación de los “institutos de educación superior”. Un pensamiento retrógrado, una moral corrupta, una perspectiva inmoral de la vida, una filosofía despreciable para los asuntos mundanos, una existencia completamente inútil y costumbres y una vida cotidiana vulgares, todas estas cosas han estado penetrando fuertemente en el corazón del hombre y han estado dañando y atacando gravemente su conciencia. Como resultado, el hombre se distancia cada vez más de Dios y se opone cada vez más a Él. El carácter del hombre se vuelve más implacable día tras día, y no hay ni una persona que esté dispuesta a renunciar a algo por Dios; ni una persona que voluntariamente se someta a Dios y, menos aún, que busque la aparición de Dios. En vez de ello, el hombre busca el placer para satisfacer su corazón bajo el poder de Satanás y corrompe su carne con desenfreno en el lodazal. Incluso cuando oyen la verdad, aquellos que viven en la oscuridad no desean practicarla ni tampoco muestran interés en buscar ni siquiera cuando ven que Dios ya ha aparecido. ¿Cómo podría una especie humana tan depravada como esta tener alguna posibilidad de salvación? ¿Cómo podría semejante especie humana decadente vivir en la luz?
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Permanecer con un carácter invariable es estar enemistado con Dios
La causa fundamental de la oposición y rebeldía del hombre contra Dios es que ha sido corrompido por Satanás. Debido a la corrupción de Satanás, la conciencia del hombre se ha insensibilizado; se ha corrompido moralmente, sus pensamientos son degenerados, y ha desarrollado una perspectiva mental retrógrada. Antes de ser corrompido por Satanás, el hombre se sometía de manera natural a Dios y a Sus palabras después de escucharlas. Originalmente tenía una razón y una conciencia cabales y una humanidad normal. Después de que el hombre fuera corrompido por Satanás, su razón, su conciencia y su humanidad originales se fueron insensibilizando y Satanás las arruinó. Debido a ello, el hombre ha perdido su sumisión y amor a Dios. La razón del hombre se ha vuelto aberrante, su carácter se ha vuelto como el de una bestia y su rebeldía contra Dios es cada vez mayor y más grave. Sin embargo, el hombre todavía no conoce ni entiende esto, y meramente se opone y se rebela con persistencia. Las revelaciones del carácter del hombre son las expresiones de su razón, su percepción y su conciencia. Debido a que su razón y su percepción son defectuosas y su conciencia se ha vuelto sumamente insensible, su carácter es rebelde contra Dios. Si la razón y la percepción del hombre no pueden cambiar, entonces los cambios en su carácter son imposibles de lograr, como también lo es estar de acuerdo con las intenciones de Dios. Si la razón del hombre es defectuosa, entonces no puede servir a Dios y no es apto para ser usado por Él. Una “razón normal” se refiere a someterse a Dios y serle leal, anhelar a Dios, serle incondicional y tener una conciencia hacia Él. Se refiere a ser de un solo corazón y una sola mente para con Dios y a no oponerse a Él deliberadamente. Si se tiene una razón aberrante no es así. Desde que el hombre fue corrompido por Satanás, se ha formado nociones acerca de Dios y no ha sido leal hacia Dios ni lo ha anhelado, por no hablar de que no tiene una conciencia hacia Dios. El hombre se opone deliberadamente a Dios y lo juzga; es más, le lanza improperios a Sus espaldas. El hombre juzga a Dios a Sus espaldas sabiendo perfectamente que es Dios; el hombre no tiene ninguna intención de someterse a Dios, sino que se limita a seguir haciéndole exigencias y requerimientos. Tales personas —la gente que tiene una razón aberrante— son incapaces de conocer su propio despreciable comportamiento o de lamentar sus actos de rebelión. Si la gente fuese capaz de conocerse a sí misma, entonces recuperaría un poco de su razón; cuanto más rebeldes contra Dios son las personas y, pese a ello, no se conocen a sí mismas, menos cabal es su razón.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Permanecer con un carácter invariable es estar enemistado con Dios
Los seres humanos no son más que Mis enemigos. Los seres humanos son los malvados que se oponen y se rebelan contra Mí. Los seres humanos no son sino la descendencia del maligno al que maldije. Los seres humanos no son otra cosa que los descendientes del arcángel que me traicionó. Los seres humanos no son otra cosa que la herencia del diablo malvado al que desdeñé hace mucho tiempo, quien desde entonces ha sido Mi enemigo irreconciliable. Porque el cielo sobre toda la humanidad está revuelto y sombrío, sin un atisbo de claridad, y el mundo de los humanos está sumergido en una oscuridad total, de modo que cualquiera que vive en él no puede ni siquiera ver su mano extendida frente a su rostro, ni el sol al levantar la cabeza. El sendero debajo de sus pies, enlodado y lleno de baches, serpentea tortuosamente. Toda la tierra está cubierta de cadáveres. Los oscuros rincones están llenos de los restos de los fallecidos, y multitudes de demonios residen en los rincones fríos y sombríos. Y en el mundo de los hombres, los demonios van y vienen en hordas por doquier. Las progenies de todo tipo de bestias, cubiertas de inmundicia, están encerradas en una batalla campal cuyo sonido atemoriza el corazón. En estos tiempos, en este mundo, en este “paraíso terrenal”, ¿dónde se buscan las dichas de la vida? ¿A dónde podría ir uno para hallar el destino de su vida? La especie humana, aplastada bajo los pies de Satanás desde hace mucho tiempo, desde el principio ha sido un actor que asume la imagen de Satanás; más aún, es la personificación de Satanás, y sirve como prueba que da testimonio de Satanás, de forma clara y rotunda. ¿Cómo puede una raza humana así, un montón de escoria depravada como esa, estos descendientes de esta familia humana corrupta, dar testimonio de Dios? ¿De dónde viene Mi gloria? ¿Dónde se puede comenzar a hablar de Mi testimonio? Porque el enemigo que, habiendo corrompido a la humanidad, me confronta, ha tomado a la humanidad —la humanidad que Yo creé hace mucho tiempo, la que estaba llena de Mi gloria y Mi vivir— y la ha manchado. Ha arrebatado Mi gloria y todo lo que ha inculcado al hombre ha sido veneno, densamente mezclado con la fealdad de Satanás, y el jugo del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Lo que significa ser una persona verdadera
La naturaleza del hombre es muy diferente a Mi esencia; esto se debe a que la naturaleza corrupta del hombre tiene su origen completamente en Satanás, a que la naturaleza del hombre ha sido procesada y corrompida por Satanás. Es decir, el hombre vive bajo la influencia de la maldad y fealdad de este. El hombre no crece en un mundo de la verdad o en un ambiente santo y, mucho menos, vive en la luz. Por lo tanto, no es posible que alguien posea la verdad en su naturaleza desde el momento de su nacimiento, y, mucho menos, se puede nacer con una esencia que tema y se someta a Dios. Por el contrario, las personas son poseedoras de una naturaleza que se resiste a Dios, se rebela contra Dios y no tiene amor por la verdad. Esta naturaleza es el problema del que quiero hablar: la traición.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Un problema muy serio: la traición (2)
El origen de la revelación del carácter corrupto del hombre no es otro que su conciencia insensible, su naturaleza malévola y su razón defectuosa. Si la conciencia y la razón del hombre pueden volver a ser normales, entonces él se volverá apto para ser usado ante Dios. Debido a que la conciencia del hombre ha estado siempre entumecida, y a que la razón del hombre nunca ha sido sensata, y se está haciendo cada vez más insensible, los actos de rebeldía del hombre hacia Dios se están multiplicando hasta el punto, incluso, de haber clavado a Jesús en la cruz y cerrarle la puerta a Dios encarnado en los últimos días, y de condenar la carne de Dios y verla como inferior. Si el hombre tuviese al menos un poquito de humanidad, no sería tan cruel en su trato hacia la carne de Dios encarnado; si tuviese al menos un poco de razón, no sería tan despiadado en su trato hacia la carne de Dios encarnado; si tuviese un poco de conciencia, no “le daría las gracias” a Dios encarnado de esta manera. El hombre vive en la era de Dios hecho carne; sin embargo, no le da las gracias a Dios por haberle dado una oportunidad tan buena, y, en vez de ello, maldice la venida de Dios o ignora por completo el hecho de la encarnación de Dios y parece que se opone y que está en contra y siente aversión hacia ella. Independientemente de cómo trate el hombre la venida de Dios, Él siempre ha ido realizando Su obra sin descanso, a pesar de que el hombre no ha sido en lo más mínimo receptivo hacia Él y sigue haciéndole exigencias. El carácter del hombre se ha vuelto extremadamente malévolo, su razón se ha vuelto sumamente insensible, su conciencia ha sido pisoteada por completo por el maligno y hace ya tiempo que dejó de ser la conciencia original del hombre. El hombre no solo no es agradecido con Dios encarnado por otorgarle tanta vida y gracia a la humanidad, sino que, incluso, siente aborrecimiento hacia Dios por concederle la verdad; como el hombre no tiene interés en la verdad, siente aborrecimiento hacia Dios. El hombre no solo es incapaz de dar su vida por Dios encarnado, sino que también trata de obtener favores de Él y reclama una recompensa que es decenas de veces mayor que lo que él le ha dado a Dios. Así son la conciencia y la razón de las personas, aunque estas siguen sin ver nada malo en esto y todavía creen que se han esforzado muchísimo por Dios y que Él les ha concedido muy poco. Hay personas que, después de darme un cuenco de agua, extienden las manos y me piden que les pague dos cuencos de leche, o que, después de darme alojamiento por una noche, me exigen que les pague el precio de muchos hospedajes. Con tal humanidad y tal conciencia, ¿cómo podríais seguir aspirando a ganar la vida? ¡Qué desgraciados y despreciables sois! Este tipo de humanidad y conciencia en el hombre es lo que hace que Dios encarnado deambule por la tierra, sin un lugar donde encontrar refugio. Aquellos que en verdad poseen conciencia y humanidad deberían adorar y servir de todo corazón a Dios encarnado, no por la cantidad de obra que Él ha hecho, sino aun si Él no hubiese realizado obra alguna. Esto es lo que deberían hacer quienes tienen una razón sana y es el deber del hombre.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Permanecer con un carácter invariable es estar enemistado con Dios
Si usáis vuestras propias nociones para medir y delimitar a Dios, como si Dios fuera una estatua de barro inmutable, y si delimitáis completamente a Dios dentro de los parámetros de la Biblia y lo encerráis dentro de un limitado ámbito donde obrar, entonces esto prueba que habéis condenado a Dios. Porque los judíos de la era del Antiguo Testamento tomaron a Dios como un ídolo de forma fija que tenían en sus corazones, como si a Dios solo se le pudiera llamar Mesías y solo Aquel que fuera llamado el Mesías pudiera ser Dios, y porque la humanidad sirvió y adoró a Dios como si Él fuera una estatua de barro sin vida, clavaron al Jesús de ese tiempo en la cruz, sentenciándolo a muerte; el Jesús inocente fue así condenado a muerte. Dios era inocente de cualquier ofensa; sin embargo, el hombre rehusó perdonar a Dios e insistió en sentenciarlo a muerte, y así Jesús fue crucificado. El hombre siempre cree que Dios es inmutable y lo delimita de acuerdo con un único libro, la Biblia, como si el hombre tuviera un perfecto entendimiento de la gestión de Dios, como si todo lo que Dios hace estuviera en la palma de la mano del hombre. Las personas son absurdas hasta el extremo, de una arrogancia extrema y todas tienen un don para la hipérbole. No importa lo grande que sea el conocimiento que tienes de Dios, todavía digo que no conoces a Dios, que te opones a Dios al máximo y que lo has condenado porque eres totalmente incapaz de someterte a la obra de Dios y caminar la senda de ser perfeccionado por Dios. ¿Por qué Dios nunca está satisfecho con las acciones del hombre? Porque el hombre nunca conoce a Dios, porque tiene demasiadas nociones y porque su conocimiento de Dios no concuerda en absoluto con la realidad, sino que repite monótonamente el mismo tema sin variación y usa el mismo enfoque para toda situación. Y entonces, habiendo venido a la tierra en la actualidad, una vez más el hombre ha clavado a Dios en la cruz. ¡Humanidad cruel! La intriga y maquinación, robarse y agarrarse entre ellos, la lucha por la fama y el provecho, la masacre mutua, ¿cuándo se van a terminar? A pesar de que Dios ha hablado cientos de miles de palabras, nadie ha entrado en razón. La gente actúa por el bien de sus familias, hijos e hijas, por sus carreras, perspectivas de futuro, estatus, vanidad y dinero, por comida, ropa y por la carne. Pero ¿existe alguien cuyas acciones sean verdaderamente por el bien de Dios? Incluso entre aquellos que actúan por el bien de Dios, casi nadie lo conoce. ¿Cuántas personas no actúan por sus propios intereses? ¿Cuántos no oprimen ni condenan al ostracismo a los demás con el propósito de proteger su propia posición? Así, Dios ha sido condenado a muerte contundentemente en innumerables ocasiones; innumerables jueces bárbaros han condenado a Dios y una vez más lo han clavado en la cruz. ¿Cuántos se pueden llamar justos porque en verdad actúan para Dios?
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Los malvados sin duda serán castigados
Sabed que os oponéis a la obra de Dios o usáis vuestras propias nociones para medir la obra de hoy, porque no conocéis los principios de Su obra, y porque tratáis de manera imprudente la obra del Espíritu Santo. Vuestra oposición a Dios y la obstrucción de la obra del Espíritu Santo están causadas por vuestras nociones y por vuestra arrogancia inherente. No se debe a que la obra de Dios sea errónea, sino a que sois demasiado rebeldes por naturaleza. Después de encontrar su creencia en Dios, algunas personas ni siquiera pueden afirmar con certeza de dónde vino el hombre, pero se atreven a hacer discursos públicos evaluando lo bueno y lo malo de la obra del Espíritu Santo. Incluso sermonean a los apóstoles que tienen la nueva obra del Espíritu Santo, los critican y hablan a destiempo; su humanidad es demasiado baja y no hay la más mínima razón en ellos. ¿Acaso no llegará el día en que tales personas sean desdeñadas por la obra del Espíritu Santo y quemadas por los fuegos del infierno? No conocen la obra de Dios, pero la juzgan, y también intentan ordenarle a Dios cómo obrar. ¿Cómo pueden conocer a Dios tales personas que carecen de razón? El hombre llega a conocer a Dios durante el proceso de buscar y experimentar; el conocimiento de Dios no se obtiene a través del esclarecimiento del Espíritu Santo a lo largo de la realización de juicios arbitrarios por parte del hombre. Cuanto más preciso es el conocimiento que las personas tienen de Dios, menos se oponen a Él. Por el contrario, cuanto menos saben de Él, más probable es que se opongan a Él. Tus nociones, tu vieja naturaleza y tu humanidad, tu calidad humana y tu perspectiva moral son el capital con el que te resistes a Dios, y cuanto más corrupta tu moral, más odiosas tus cualidades y baja tu humanidad, más enemigo eres de Dios. Quienes poseen unas nociones firmes y tienen un carácter sentencioso son aún más enemigos del Dios encarnado; estas personas son los anticristos. Si no rectificas tus nociones, siempre serán contrarias a Dios; nunca serás compatible con Él y siempre estarás separado de Él.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Conocer las tres etapas de la obra de Dios es la senda para conocer a Dios
Cualquiera que no entienda el propósito de la obra de Dios es alguien que se resiste a Él, y alguien que ha llegado a entender el propósito de la misma pero que todavía no busca satisfacer a Dios se considera aún más un opositor a Dios. Hay algunos que leen la Biblia en grandes iglesias y la recitan todo el día, pero ninguno de ellos entiende el propósito de la obra de Dios. Ninguno de ellos es capaz de conocer a Dios y mucho menos es conforme a las intenciones de Dios. Son todos personas inútiles y viles, que se ponen en alto para sermonear a “Dios”. Son personas que enarbolan la bandera de Dios, pero se resisten deliberadamente a Él, que llevan la etiqueta de creyentes en Dios mientras comen la carne y beben la sangre del hombre. Todas esas personas son diablos malvados que devoran el alma del hombre, demonios jefes que perturban deliberadamente que la gente se embarque en la senda correcta, así como piedras en el camino que impiden la búsqueda de Dios por parte de las personas. Pueden parecer de “buena constitución”, pero ¿cómo van a saber sus seguidores que no son más que anticristos que llevan a la gente a resistirse a Dios? ¿Cómo van a saber sus seguidores que son diablos vivientes dedicados a devorar las almas humanas? Los que se tienen en alta estima a sí mismos en presencia de Dios son los más bajos de los hombres, mientras que los que se creen inferiores son los más honorables. Y aquellos que piensan que conocen la obra de Dios y son capaces de proclamarla a otros a bombo y platillo mientras lo miran a Él directamente son los hombres más ignorantes. Todas esas personas no tienen testimonio de Dios, son todas arrogantes y vanidosas. Los que creen que tienen muy poco conocimiento de Dios a pesar de tener experiencia práctica y conocimiento práctico de Él, son los más amados por Él. Solo estas personas tienen un testimonio verdadero y son verdaderamente capaces de ser perfeccionadas por Dios. Los que no entienden las intenciones de Dios son Sus opositores; los que las entienden pero no practican la verdad son Sus opositores; los que comen y beben las palabras de Dios y aun así van contra la esencia de estas son opositores a Dios; los que tienen nociones sobre el Dios encarnado y, además, se rebelan deliberadamente, son opositores a Dios; los que juzgan a Dios son Sus opositores, y cualquiera que sea incapaz de conocer a Dios o dar testimonio de Él es Su opositor. Así pues, os insto: si verdaderamente tenéis fe en que podéis andar por esta senda, entonces continuad siguiéndola. Pero si sois incapaces de absteneros de resistiros a Dios, más vale que os alejéis antes de que sea demasiado tarde. De lo contrario, las probabilidades de que las cosas os vayan mal son extremadamente altas, porque vuestra naturaleza es simplemente demasiado corrupta. No tenéis ni una pizca de lealtad o sumisión ni un corazón sediento de justicia y verdad, ni amor por Dios. Podría decirse que vuestra situación delante de Él es un desastre absoluto. No podéis acatar lo que debéis acatar y sois incapaces de decir lo que debe decirse. No habéis puesto en práctica lo que debéis poner en práctica y habéis sido incapaces de cumplir la función que debéis cumplir. No tenéis la lealtad, la conciencia, la sumisión ni la determinación que deberíais. No habéis soportado el sufrimiento que os corresponde soportar, y no tenéis la fe que deberíais. Simplemente estáis completamente desprovistos de todo mérito. ¿No estáis avergonzados de seguir viviendo? Dejad que os convenza de que sería mejor para vosotros que cerraseis los ojos en el descanso eterno, liberando de esta forma a Dios de preocuparse por vosotros y de sufrir por vuestra causa. Creéis en Dios, pero aún no conocéis Sus intenciones; coméis y bebéis las palabras de Dios, pero sois incapaces de ateneros a lo que Dios exige al hombre. Creéis en Dios, pero aún no lo conocéis, y seguís vivos sin un objetivo por el que luchar, sin ningún valor, sin ningún significado. Vivís como seres humanos, pero no tenéis conciencia, integridad o credibilidad en lo más mínimo. ¿Os podéis considerar seres humanos? Creéis en Dios, pero le engañáis; es más, tomáis Su dinero y coméis de las ofrendas que se le hacen a Él. Pero, al final, no mostráis la mínima consideración por Sus sentimientos ni una pizca de conciencia hacia Él. Ni siquiera podéis cumplir la más trivial de Sus exigencias. ¿Todavía os podéis llamar seres humanos? Coméis los alimentos que Dios os proporciona y respiráis el oxígeno que Él os da, disfrutando de Su gracia, pero al final no tenéis el más mínimo conocimiento de Él. Todo lo contrario, os habéis convertido en unos inútiles que se resisten a Dios. ¿No os hace esto bestias peores que un perro? ¿Hay algún animal más malévolo que vosotros?
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Todas las personas que no conocen a Dios son las que se resisten a Él
El mayor problema del hombre es que a él solo le gustan las cosas que no puede ver ni tocar, las cosas que son supremamente misteriosas y asombrosas, que son inimaginables por el hombre y que son inalcanzables por simples mortales. Cuanto menos realistas sean estas cosas, más las analiza la gente, que incluso las persigue haciendo caso omiso de todo lo demás, con la vana esperanza de obtenerlas. Cuanto menos realistas sean estas, más profundamente las somete a escrutinio y las analiza la gente, incluso yendo tan lejos como para crear sus propias ideas exhaustivas sobre ellas. Por el contrario, mientras más realistas sean las cosas, más las desdeña la gente; simplemente las mira con altivez, y hasta las desprecia. ¿No es esta precisamente vuestra actitud hacia la obra realista que Yo realizo hoy? Mientras más realistas sean las cosas, más prejuiciosos sois contra ellas. Vosotros no permitís siquiera el menor espacio para el examen, sino que, sencillamente, las ignoráis; miráis con altivez estos requisitos realistas y poco exigentes e incluso albergáis numerosas nociones acerca de este Dios que es práctico en sobremanera y, simplemente, sois incapaces de aceptar Su practicidad y normalidad. De esta manera, ¿no tenéis una creencia vaga? Vosotros mantenéis una creencia inquebrantable en el Dios vago de los tiempos pasados, y no tenéis interés en el Dios práctico de hoy. ¿No se debe esto a que el Dios de ayer y el Dios de hoy corresponden a dos épocas diferentes? ¿No es también debido a que el Dios de ayer es el Dios exaltado de los cielos, mientras que el Dios de hoy es un ser humano pequeño en la tierra? ¿No es, además, porque el dios adorado por el hombre es producto de sus nociones, mientras que el Dios de hoy es carne tangible hecha sobre la tierra? A fin de cuentas, ¿el hombre no busca al Dios de hoy simplemente porque Él es demasiado realista? Porque lo que el Dios de hoy pide a la gente es precisamente lo que la gente está menos dispuesta a hacer, y que le produce vergüenza. ¿No es esto ponerles las cosas más difíciles a las personas? ¿No pone esto en evidencia sus cicatrices? De esta manera, muchas personas no buscan al Dios realista, el Dios práctico, y así se vuelven enemigas de Dios encarnado, es decir, se convierten en anticristos. ¿No es esto un hecho evidente? En el pasado, cuando Dios aún no se había hecho carne, quizá tú eras una figura religiosa, o un creyente devoto. Después que Dios se hizo carne, muchos de estos devotos creyentes, sin saberlo, se convirtieron en anticristos. ¿Sabes tú lo que está pasando aquí? En tu creencia en Dios, no te concentras en la realidad o en la búsqueda de la verdad, sino que en cambio te obsesionas con cosas irreales. ¿No es esto la fuente más clara de tu enemistad con Dios encarnado?
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Solo los que conocen a Dios y Su obra son los que satisfacen a Dios
El hombre no está dispuesto a buscar a Dios, no está dispuesto a gastar sus posesiones por Dios ni a dedicarle el esfuerzo de toda una vida, sino que dice que Él ha ido demasiado lejos, que hay mucho respecto a Dios que contradice las nociones del hombre. Con una humanidad como esta, aun cuando no hayáis escatimado en vuestros esfuerzos, seríais incapaces de ganaros la aprobación de Dios, por no decir nada del hecho de que vosotros no buscáis a Dios. ¿No sabéis que sois las mercancías defectuosas de la humanidad? ¿No sabéis que no existe una humanidad inferior a la vuestra? ¿No sabéis cómo os llaman los demás para honraros? Los que verdaderamente aman a Dios os llaman el padre del lobo, la madre del lobo, el hijo del lobo y el nieto del lobo; sois los descendientes del lobo, el pueblo del lobo, y vosotros debéis conocer vuestra propia identidad y nunca olvidarla. No penséis que sois alguna figura superior: vosotros sois el grupo más cruel de no humanos dentro de la humanidad. ¿Acaso no sabéis nada de esto? ¿Sabéis cuánto me he arriesgado al obrar entre vosotros? Si vuestra razón no puede ser de nuevo normal y vuestra conciencia no puede funcionar normalmente, entonces nunca os liberaréis del apelativo “lobo”, nunca escaparéis al día de la maldición y al día de vuestro castigo. Vosotros habéis nacido inferiores; una cosa sin ningún valor. Vosotros sois, por naturaleza, una manada de lobos hambrientos, un montón de escombros y basura, y, a diferencia de vosotros, Yo no obro sobre vosotros para obtener beneficios personales, sino por la necesidad de la obra. Si continuáis siendo rebeldes de esta manera, entonces detendré Mi obra, y no obraré nunca más sobre vosotros; por el contrario, transferiré Mi obra a un grupo que me guste, y de esta manera os dejaré para siempre, porque Yo no estoy dispuesto a mirar a los que están enemistados conmigo.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Permanecer con un carácter invariable es estar enemistado con Dios
Vuestra fe es muy hermosa; decís que estáis dispuestos a dedicar vuestra vida entera a Mi obra, y que estáis dispuestos a sacrificar vuestras vidas por ella, pero vuestro carácter no ha cambiado mucho. Solo ha habido palabras arrogantes, a pesar de que vuestras acciones reales son muy miserables. Parece que la lengua y los labios están en el cielo, pero las piernas lejos en la tierra, por lo que las palabras, los hechos y la reputación siguen estando hechos jirones y una ruina. Vuestra reputación ha sido destruida, vuestro comportamiento es vulgar, vuestra forma de hablar es pobre, vuestra vida despreciable, e incluso toda vuestra humanidad es inferior. Sois estrechos de miras con los demás y regateáis por toda cosa pequeña. Discutís por vuestra propia reputación y estatus, incluso hasta el punto de estar dispuestos a descender al infierno, al lago de fuego. Vuestras palabras y hechos actuales son suficientes para que Yo pueda determinar que sois pecadores. Vuestra actitud hacia Mi obra es suficiente para que Yo pueda determinar que sois injustos, así como todas vuestras actitudes son suficientes para señalar que sois almas inmundas llenas de abominaciones. Vuestras manifestaciones y lo que reveláis son suficientes para decir que sois personas que os habéis llenado de la sangre de los espíritus inmundos. Cuando se habla de entrar en el reino no dejáis ver vuestros sentimientos. ¿Creéis que la forma en que sois ahora basta para que entréis por la puerta de Mi reino de los cielos? ¿Creéis que podéis obtener la entrada en la tierra santa de Mi obra y palabras, sin que vuestras palabras y hechos pasen por Mi prueba? ¿Quién es capaz de engañar Mis ojos? ¿Cómo podrían escapar de Mi vista vuestras conductas y vuestras conversaciones despreciables y miserables? Yo he determinado que vuestra vida sea una en la que se bebe la sangre de esos espíritus inmundos, y se come su carne, porque los imitáis ante Mí cada día. Vuestra conducta ha sido particularmente mala delante de Mí, ¿cómo no iba a sentir aborrecimiento por ti? Las impurezas de los espíritus inmundos están en lo que decís: sonsacáis, ocultáis y aduláis, igual que lo hacen quienes participan en brujería y como quienes practican el engaño y beben la sangre de los injustos. Todas las manifestaciones del hombre son extremadamente injustas; ¿cómo se puede colocar a todas las personas en la tierra santa donde están los justos? ¿Piensas que esa conducta despreciable tuya puede distinguirte del resto por ser considerado santo respecto a esos injustos? Esa lengua de serpiente tuya arruinará finalmente tu carne que causa destrucción y lleva a cabo abominaciones; y esas manos tuyas que están cubiertas con la sangre de espíritus inmundos también arrastrar finalmente a tu alma al infierno. ¿Por qué no aprovechas esta oportunidad de purificar tus manos cubiertas de inmundicia? ¿Y por qué no aprovechas esta oportunidad de cortar esa lengua tuya que habla palabras injustas? ¿Podría ser que estés dispuesto a sufrir bajo las llamas del infierno por tus dos manos, tu lengua y tus labios? Yo escruto el corazón de la miríada de personas con Mis dos ojos, porque mucho antes de crear a la especie humana, había tomado el control de su corazón con Mis manos. Hace mucho que desentrañé el corazón del hombre, ¿cómo podrían escapar a Mis ojos los pensamientos del corazón del hombre? ¿Y cómo podrían estar a tiempo de escapar del fuego de Mi Espíritu?
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. ¡Sois todos muy vulgares en vuestro carácter!
Tus labios son más bondadosos que las palomas, pero tu corazón es más siniestro que la serpiente antigua. Tus labios son tan hermosos como las mujeres libanesas, pero tu corazón no es tan amable como el de ellas y, desde luego, no puede compararse con la belleza cananea. ¡Tu corazón es muy falso! Yo solo aborrezco los labios y el corazón de los injustos. Mis exigencias a las personas no son más elevadas que las de los santos, es solo que siento aborrecimiento por las obras malvadas de los injustos, así como espero que estos sean capaces de desechar su inmundicia y escapar de su apuro actual, de forma que se les pueda diferenciar de esos injustos, y que puedan vivir con los que son justos, y ser santos con ellos. Vosotros estáis en las mismas circunstancias que Yo, pero estáis cubiertos de inmundicia; ni siquiera hay en vosotros el menor rastro de la semejanza original de los seres humanos creados en el principio, y como imitáis cada día la semejanza de esos espíritus inmundos, hacéis lo que ellos hacen, y decís lo que ellos dicen, cada parte de vosotros e incluso vuestra lengua y labios están empapados de su agua inmunda hasta el punto de estar totalmente cubiertos de esas manchas, y no hay una sola parte de vosotros que pueda usarse para Mi obra. ¡Es tan desgarrador! Vivís en semejante mundo de caballos y ganado, con todo, realmente no os sentís preocupados; y estáis llenos de alegría, vivís libre y fácilmente. Estáis nadando en esta agua inmunda, pero no sabéis realmente que habéis caído en esta clase de circunstancias. Te juntas cada día con espíritus inmundos, y tienes tratos con “excrementos”. Tu vida es muy vulgar, pero no sabes en absoluto que no existes en el mundo humano, y que no tienes el control de ti mismo. ¿No sabes que hace mucho que los espíritus inmundos pisotearon tu vida, que el agua inmunda ensució tu calidad humana? ¿Piensas que estás viviendo en el paraíso terrenal, que estás en medio de la felicidad? ¿No sabes que has vivido una vida junto a los espíritus inmundos y que has coexistido con todo lo que ellos han preparado para ti? ¿Cómo podría tener sentido alguno tu forma de vida? ¿Cómo podría tener valor alguno tu vida? Has estado haciendo diligencias afanosamente para tus padres, que son de espíritu inmundo, pero no tienes ni idea de que los que te atrapan son esos padres con espíritus inmundos, que te dieron a luz y te criaron. Además, no sabes que ellos te dieron realmente toda tu inmundicia; lo único que sabes es que ellos te pueden dar “disfrute”, no te castigan ni te juzgan y, especialmente, no te maldicen. Ellos nunca han estallado en ira contra ti, sino que te tratan con afabilidad y amabilidad. Sus palabras nutren tu corazón, y te cautivan de forma que te desorientas y, sin darte cuenta, te absorben y estás dispuesto a servirlos, a ser su válvula de escape, así como su siervo. No tienes queja alguna, pero estás dispuesto a trabajar para ellos como perros o caballos; ellos te desorientan. Por esta razón, no reaccionas en absoluto ante la obra que Yo hago; no es de extrañar que siempre quieras escaparte en secreto de Mis manos ni que uses palabras dulces para obtener favores de Mí con engaños. Resulta que ya tenías otro plan, otro arreglo. Puedes ver un poco de Mis acciones, las del Todopoderoso, pero no conoces un ápice de Mi juicio y castigo. No sabes cuándo empezó Mi castigo; solo sabes cómo engañarme. Sin embargo, no sabes que Yo no toleraré ninguna violación por parte del hombre. Como ya te has decidido a servirme, no te dejaré ir. Soy un Dios que aborrece el mal, y soy un Dios celoso del hombre. Como ya has colocado tus palabras sobre el altar, no toleraré que huyas ante Mis propios ojos ni que sirvas a dos señores. ¿Piensas que podrías tener otro amor después de colocar tus palabras sobre Mi altar, después de colocarlas ante Mis ojos? ¿Cómo podría Yo permitir que las personas me tomaran el pelo de esta manera? ¿Pensabas que podías hacer votos a la ligera, hacer juramentos de boca hacia Mí? ¿Cómo podrías hacer juramentos junto a Mi trono, el trono del Altísimo? ¿Pensabas que tus juramentos ya habían pasado? Yo os digo: aunque vuestra carne pase, vuestros juramentos no lo harán. Al final, os condenaré en base a vuestros juramentos. Sin embargo, pensáis que podéis colocar vuestras palabras ante Mí para tratar conmigo de manera superficial, y que vuestro corazón puede servir a los espíritus inmundos y malignos. ¿Cómo podría tolerar Mi ira a esas personas que son como perros y cerdos, y que me engañan? Yo debo llevar a cabo Mis decretos administrativos, y arrebatar de las manos de los espíritus inmundos a todos esos remilgados, “piadosos” que tienen fe en Mí para poder “atenderme” de forma disciplinada, para ser Mi buey, Mi caballo, y estar a merced de Mi matanza. Yo haré que retomes tu determinación anterior y me sirvas una vez más. Yo no toleraré que ningún ser creado me engañe. ¿Pensabas que podías simplemente formular peticiones, y mentir de forma caprichosa ante Mí? ¿Pensabas que Yo no había oído o visto tus palabras y obras? ¿Cómo no iban a estar tus palabras y tus obras ante Mi vista? ¿Cómo podría Yo permitirles a las personas engañarme de esa forma?
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. ¡Sois todos muy vulgares en vuestro carácter!
Algunos preguntarán: “¿Qué es exactamente un ser humano?”. Ninguna de las personas de nuestros días son seres humanos. Si no lo son, ¿qué son entonces? Se podría decir que son animales, bestias, satanases o demonios; en cualquier caso, tan solo se ocultan bajo una piel humana, pero no se les puede llamar seres humanos, porque no poseen una humanidad normal. Llamarlos animales sería acercarse un poco, pero las personas tienen un lenguaje, mentes y pensamientos, y pueden dedicarse a la ciencia y a la industria, por lo que tan solo se los puede definir como animales superiores. No obstante, Satanás los ha corrompido profundamente; hace ya mucho tiempo que perdieron su conciencia y razón, y no se someten ni temen a Dios en absoluto. Resulta totalmente apropiado llamarlos demonios y satanases. Dado que sus naturalezas, sus actitudes y sus opiniones son satánicas, es más adecuado llamarlos demonios y satanases. La gente ha sido profundamente corrompida y apenas tiene semejanza humana. Son como bestias y animales, son demonios. En este momento, las personas no son una cosa ni la otra, no se parecen a seres humanos ni tampoco a demonios, y no poseen una verdadera semejanza humana. Tras numerosos años de experiencia, algunos creyentes de largo recorrido obtienen una pizca de intimidad con Dios y pueden en cierta medida entenderlo, preocuparse por las cosas que a Él le preocupan y pensar en las cosas en las que Él piensa; esto quiere decir que tienen un ápice de apariencia humana y están a medio formar. Los nuevos creyentes no han experimentado aún el castigo y el juicio, apenas han sido podados, y tampoco han oído mucho acerca de la verdad; tan solo han leído las palabras de Dios, pero no poseen verdadera experiencia. Como resultado, no están a la altura ni de lejos. La profundidad de la experiencia de una persona determina lo mucho que esta cambia. Cuanto menos experimentes las palabras de Dios, menos podrás comprender la verdad. Si no tienes ninguna experiencia, entonces eres un auténtico Satanás viviente y eres simple y llanamente un demonio. ¿Puedes creerlo? Algún día entenderás esas palabras. ¿Queda gente buena hoy en día? Si las personas no tienen apariencia humana, ¿cómo podemos llamarlas seres humanos? Llamarlas buenas personas está aún más fuera de lugar. Tan solo tienen un caparazón humano, pero carecen de esencia humana; no sería exagerado llamarlos bestias vestidas de humanos.
La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Tercera parte
Antes de que las personas experimenten la obra de Dios y comprendan la verdad, la naturaleza de Satanás es la que toma las riendas y las domina desde el interior. ¿Qué cosas específicas conlleva esa naturaleza? Por ejemplo, ¿por qué eres egoísta? ¿Por qué proteges tu propio estatus? ¿Por qué estás tan influenciado por tus sentimientos? ¿Por qué te gustan esas cosas injustas y esas cosas malvadas? ¿En qué se basa tu gusto por tales cosas? ¿De dónde proceden? ¿Por qué te gustan y las aceptas? Para este momento, todos habéis llegado a comprenderlo: la razón principal es que los venenos de Satanás están dentro del hombre. Por tanto, ¿qué son los venenos de Satanás? ¿Cómo se pueden expresar? Por ejemplo, si preguntas: “¿Cómo debería vivir la gente? ¿Para qué debería vivir?”, todo el mundo responderá: “Cada hombre para sí mismo, y sálvese quien pueda”. Esta sola frase expresa justamente la raíz del problema. La filosofía y la lógica de Satanás se han convertido en la vida de las personas. Sea lo que sea lo que persiga la gente, en realidad lo hace para sí misma, por tanto, toda ella vive para sí misma. “Cada hombre para sí mismo, y sálvese quien pueda”: esta es la filosofía de vida del hombre y también representa la naturaleza humana. Estas palabras se han convertido ya en la naturaleza de la humanidad corrupta y son el auténtico retrato de su naturaleza satánica. Dicha naturaleza satánica se ha convertido por completo en la base de la existencia de la especie humana corrupta. La especie humana corrupta ha vivido según este veneno de Satanás durante varios miles de años y hasta nuestros días. Todo lo que hace Satanás es en aras de sus propios deseos, ambiciones y objetivos. Quiere superar a Dios, liberarse de Él y apoderarse de todas las cosas que Dios ha creado. En la actualidad, las personas han sido corrompidas hasta este punto por Satanás. Todas tienen una naturaleza satánica, todas tienden a negar a Dios y oponerse a Él, y desean tener su porvenir en sus propias manos y tratan de oponerse a las orquestaciones y arreglos de Dios. Sus ambiciones y deseos ya son exactamente los mismos que los de Satanás. Por lo tanto, la naturaleza del hombre es la de Satanás. De hecho, los lemas y los aforismos que sostienen muchas personas representan la naturaleza humana y reflejan la esencia corrupta del hombre. Las cosas que la gente elige reflejan sus propias preferencias, y todas estas cosas representan el carácter y la búsqueda de las personas. En cada palabra que dice una persona, y en todo lo que hace, por mucho que disimule, tal disimulo no puede ocultar su naturaleza. Por ejemplo, los fariseos solían predicar muy bien, pero cuando escuchaban los sermones y las verdades expresadas por Jesús, en lugar de aceptarlos, los condenaban. Eso revelaba la esencia-naturaleza de los fariseos de sentir aversión por la verdad y odiarla. Algunas personas hablan muy bien y son buenas disfrazándose, pero después de que otros se asocien con ellas durante un tiempo, estos descubren que tales personas son sumamente falsas por naturaleza y no son honestas en lo más mínimo. Al cabo de cierto tiempo de asociarse con ellas, descubren su esencia-naturaleza. Al final, llegan a la siguiente conclusión: estas personas nunca dicen una palabra de verdad y son falsas. Esta declaración representa la naturaleza de esa gente, y es la mejor muestra y prueba de su esencia-naturaleza. Su filosofía para los asuntos mundanos consiste en no decirle la verdad a nadie y, también, en no confiar en nadie. La naturaleza satánica del hombre contiene gran cantidad de filosofías y venenos satánicos. A veces, tú mismo no eres consciente de ellos. Si no entiendes la verdad, eres incapaz de discernir las actitudes satánicas. Y, sin embargo, estás viviendo según las actitudes satánicas cada minuto de cada día, y piensas que eso es bastante correcto y razonable, y que no es en absoluto erróneo. Esto basta para demostrar que cuando vives según las filosofías satánicas, estás viviendo según las actitudes satánicas, y que ambas se han convertido en tu naturaleza. Con demasiada frecuencia, la gente vive según las filosofías satánicas, pero aun así piensa que eso es bastante bueno, y no tiene ningún sentido de arrepentimiento en absoluto. ¿Por qué sucede esto? Porque la gente no entiende la verdad. Por lo tanto, están revelando constantemente su naturaleza satánica a cada paso, y están viviendo constantemente según las filosofías satánicas a cada paso. La naturaleza de Satanás es la vida del hombre, y es la esencia-naturaleza del hombre.
La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Cómo caminar por la senda de Pedro
En general, como ser humano nacido en este mundo, seguramente has hecho algo que constituye una vulneración de la verdad; no importa si recuerdas haber hecho algo para traicionar a otro o si ya has traicionado a otros muchas veces. Dado que eres capaz de traicionar a tus padres o amigos, entonces eres capaz de traicionar a otros y, además, eres capaz de traicionarme a Mí y hacer cosas que detesto. En otras palabras, la traición no es un mero comportamiento superficialmente inmoral, sino algo que está en conflicto con la verdad. Esta es precisamente la fuente de la resistencia y rebelión de la humanidad contra Mí. Es por esta razón que lo he resumido en la siguiente afirmación: la traición es la naturaleza del hombre, y esta naturaleza es el gran enemigo del acuerdo de cada persona conmigo.
El comportamiento que no puede someterse a Mí de manera absoluta es traición. El comportamiento que no me puede ser leal es traición. Engañarme y usar mentiras para embaucarme es traición. Albergar nociones y esparcirlas por todos lados es traición. No poder defender Mis testimonios e intereses es traición. Fingir una sonrisa cuando se está lejos de Mí en el corazón es traición. Todos estos son actos de traición de los que siempre habéis sido capaces y también son comunes entre vosotros. Puede que ninguno de vosotros piense que esto es un problema, pero eso no es lo que Yo pienso. No puedo tratar la traición contra Mí como un asunto sin importancia, y, ciertamente, no lo puedo ignorar. Ahora que estoy obrando entre vosotros, os comportáis de esta forma. Si llega el día en el que no haya nadie para cuidaros, ¿no seréis como bandidos que se proclaman reyes de sus pequeñas montañas? Cuando eso suceda y causéis una catástrofe, ¿quién arreglará el desorden que habéis hecho? Pensáis que algunos actos de traición solo son incidentes esporádicos, no vuestro comportamiento persistente, y que no ameritan ser abordados de una manera tan severa, de una forma que hiera vuestro orgullo. Si realmente creéis eso, carecéis de sensatez. Pensar así es una muestra y un arquetipo de rebeldía. La naturaleza del hombre es su vida, es un principio del que depende para sobrevivir y es incapaz de cambiarlo. Por ejemplo, la naturaleza de la traición. Si puedes hacer algo para traicionar a un pariente o amigo, esto prueba que es parte de tu vida y la naturaleza con la que naciste. Esto es algo que nadie puede negar.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Un problema muy serio: la traición (1)
Todas las almas corrompidas por Satanás están bajo el control del poder de este. Solo aquellos que creen en Cristo han sido separados, salvados del campo de Satanás y traídos al reino de hoy. Estas personas ya no viven bajo la influencia de Satanás. Aun así, la naturaleza del hombre sigue enraizada en su carne. Esto quiere decir que, aunque vuestras almas hayan sido salvadas, vuestra naturaleza sigue siendo como antes, y la probabilidad de que me traicionéis sigue siendo del cien por ciento. Es por eso que Mi obra es tan duradera, porque vuestra naturaleza es incorregible. Ahora, todos vosotros estáis sufriendo tanto como podéis al hacer vuestros deberes, sin embargo, cada uno de vosotros es capaz de traicionarme y regresar al poder de Satanás, a su campo, y regresar a vuestras antiguas vidas. Este hecho es innegable. En ese momento no será posible que mostréis una pizca de humanidad o semejanza humana, como hacéis ahora. En casos graves, seréis destruidos y, peor aún, seréis relegados a la condenación eterna, castigados severamente, para nunca más reencarnar. Este es el problema planteado ante vosotros. Os lo estoy recordando de esta manera, primero, para que Mi obra no haya sido en vano, y, segundo, para que todos vosotros podáis vivir en días de luz. En realidad, si Mi obra es en vano no es el problema crucial. Lo importante es que vosotros podáis tener vidas felices y un futuro maravilloso. Mi obra es la obra de salvar el alma de las personas. Si tu alma cae en las manos de Satanás, entonces tu carne no tendrá paz. Si Yo estoy protegiendo tu carne, entonces tu alma seguramente estará bajo Mi cuidado. Si realmente te aborrezco, entonces tu carne y alma de inmediato caerán en las manos de Satanás. ¿Te puedes imaginar cómo será entonces tu condición? Si un día Mis palabras no sirven de nada con vosotros, entonces o bien os entregaré a todos a Satanás y le permitiré intensificar el tormento infligido sobre vosotros hasta que Mi ira se haya disipado por completo, o Yo os castigaré personalmente a vosotros, humanos irredimibles, porque vuestro corazón que me traiciona jamás habrá cambiado.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Un problema muy serio: la traición (2)
Vuestros muchos años de conducta ante Mí me han dado una respuesta sin precedentes, y la pregunta a esta respuesta es: “¿Cuál es la actitud del hombre ante la verdad y el Dios verdadero?”. La sangre del corazón que he derramado por el hombre prueba Mi esencia de amar al hombre y cada una de las acciones y hechos del hombre ante Mí prueban su esencia de aborrecer la verdad y oponerse a Mí. En todo momento me preocupo por todos los que me siguieron; sin embargo, los que me siguen en ningún momento son capaces de aceptar Mis palabras; son incapaces de aceptar siquiera Mis sugerencias. Esto es lo que más me entristece de todo. Nadie ha sido nunca capaz de entenderme y, más aún, ninguno ha sido capaz de aceptarme, aunque Mi actitud es sincera y Mis palabras son amables. Todos intentan hacer el trabajo que les he encomendado de acuerdo con sus propias ideas; no buscan Mis intenciones y mucho menos preguntan por Mis exigencias. Siguen afirmando que me sirven con lealtad al tiempo que se rebelan contra Mí. Muchos creen que las verdades que les son inaceptables o que no pueden practicar no son verdades. Para tales personas, Mis verdades se vuelven algo que es negado y desechado. Al mismo tiempo, me reconocen como Dios de palabra, pero también me consideran un extraño que no es la verdad, el camino o la vida. Nadie conoce esta verdad: Mis palabras son la verdad que jamás cambia; Soy el suministro de vida para el hombre y la única guía para la especie humana; el valor y el significado de Mis palabras no se determinan basándose en si son reconocidas y aceptadas por la humanidad, sino en la esencia de las palabras mismas; e incluso aunque ni una sola persona en esta tierra pudiera aceptar Mis palabras, el valor de estas y su ayuda para la humanidad son inestimables para cualquier persona. Por lo tanto, cuando me enfrento con las muchas personas que se rebelan contra Mis palabras, las refutan o las desdeñan por completo, Mi actitud es simplemente esta: dejar que el tiempo y los hechos sean Mis testigos y demuestren que Mis palabras son la verdad, el camino y la vida. Dejar que demuestren que todo lo que he dicho es correcto y que eso es lo que el hombre debe poseer y, lo que es más, que eso es lo que el hombre debe aceptar. Haré que todos los que me siguen conozcan este hecho: los que no pueden aceptar completamente Mis palabras, los que no pueden practicar Mis palabras, los que no pueden encontrar un objetivo en Mis palabras y los que no pueden recibir la gracia de la salvación por causa de Mis palabras, son los que son condenados por Mis palabras y, lo que es más, son los que han perdido la gracia de Mi salvación y Mi vara nunca se apartará.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Deberíais considerar vuestros hechos