192  Busca amar a Dios sin importar lo mucho que sufras

I

Cada paso de la obra de Dios —ya sean las palabras ásperas o el juicio o el castigo— perfecciona al hombre y es absolutamente apropiado. Nunca a lo largo de las eras ha llevado a cabo Dios una obra como esta; en la actualidad, Él obra en vosotros y os hace apreciar Su sabiduría. Aunque hayáis sufrido algo de dolor por dentro, vuestro corazón siempre está asentado y en paz; es vuestra bendición poder disfrutar esta etapa de la obra de Dios. Independientemente de lo que podáis ganar en el futuro, veis que toda la obra de Dios en vosotros hoy es amor.

II

En la actualidad la mayoría de las personas no tienen ese conocimiento. Creen que sufrir no tiene valor y que el mundo las rechaza, su vida familiar es problemática, que Dios no las considera agradables y que sus perspectivas son sombrías. Algunas personas incluso quieren morir cuando sufren hasta tal punto. Este no es el verdadero amor hacia Dios; ¡esas personas son cobardes, no tienen perseverancia, son pusilánimes e incompetentes! Dios está ansioso de que el hombre lo ame, pero cuanto más ame el hombre a Dios, mayor es su sufrimiento, y cuanto más el hombre lo ame, mayores son sus pruebas. Si tú lo amas, entonces todo tipo de sufrimiento te sobrevendrá, y, si no, entonces tal vez todo marchará sin problemas para ti y a tu alrededor todo estará tranquilo.

III

Cuando amas a Dios, siempre sentirás que mucho de lo que hay a tu alrededor es insuperable. Y como tu estatura es demasiado pequeña, serás refinado e incapaz de satisfacer a Dios; siempre sentirás que las intenciones de Dios son demasiado elevadas, que están más allá del alcance del hombre. Por todo esto serás refinado: como hay mucha debilidad dentro de ti y eres, en muchos sentidos, incapaz de satisfacer las intenciones de Dios, serás refinado internamente. Sin embargo, vosotros debéis ver con claridad que la purificación solo se logra a través del refinamiento. Por lo tanto, durante estos últimos días debéis dar testimonio de Dios. No importa qué tan grande sea vuestro sufrimiento, debéis caminar hasta el final e, incluso hasta vuestro último suspiro, debéis ser leales a Dios y poneros a merced de Su instrumentación; solo esto es amar verdaderamente a Dios y solo esto es el testimonio firme y rotundo.

de La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Solo al experimentar pruebas dolorosas puedes conocer la hermosura de Dios

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