487  ¿A quién le eres leal?

I

Si en estos momentos colocase dinero frente a vosotros y os diera la libertad de escoger, si no os condenara por vuestra elección, la mayoría escogería el dinero y renunciaría a la verdad. Los mejores de entre vosotros renunciarían al dinero y de mala gana elegirían la verdad, mientras que aquellos que se encuentran en medio tomarían el dinero con una mano y la verdad con la otra. ¿Acaso no se haría evidente de esta manera vuestra verdadera cara? Al elegir entre la verdad y cualquier cosa a la que sois leales, todos elegiríais de esta manera, y vuestra actitud seguiría siendo la misma. ¿Acaso no es así? ¿Acaso no hay muchos entre vosotros que han vacilado entre lo correcto y lo incorrecto?

II

En todas las luchas entre lo positivo y lo negativo, lo blanco y lo negro —entre la familia y Dios, los hijos y Dios, la armonía y la ruptura, la riqueza y la pobreza, el estatus y lo ordinario, ser apoyados y ser rechazados y así sucesivamente— ¡seguro que no ignoráis las elecciones que habéis hecho! Entre una familia armoniosa y una fracturada, elegisteis la primera, y sin ninguna vacilación; entre la riqueza y el deber, de nuevo elegisteis la primera, aun careciendo de la voluntad de regresar a la orilla; entre el lujo y la pobreza, elegisteis lo primero; entre vuestros hijos, esposa o marido y Yo, elegisteis a los primeros; y entre las nociones y la verdad, seguisteis eligiendo lo primero.

III

Al enfrentarme a toda forma de acciones malvadas de vuestra parte, simplemente he perdido la fe en vosotros, simplemente he estado asombrado. Inesperadamente, vuestro corazón es muy incapaz de ablandarse. La sangre del corazón que he gastado durante muchos años sorprendentemente no me ha traído nada más que vuestro abandono y resignación, pero Mis esperanzas hacia vosotros crecen con cada día que pasa, porque Mi día ha sido completamente expuesto ante todos. Sin embargo, ahora todavía estáis persiguiendo cosas oscuras y malvadas, y os negáis a dejarlas ir. Entonces, ¿cuál será vuestro resultado? ¿Acaso habéis considerado alguna vez esto con detenimiento? Si se os pidiera que eligierais de nuevo, ¿cuál sería, entonces, vuestra postura? ¿Acaso seguiría siendo lo primero? ¿Seguiríais pagándome con decepciones y dolorosa tristeza? ¿Seguirían vuestros corazones solo teniendo un ápice de calidez? ¿Seguiríais sin ser conscientes de qué hacer para consolar a Mi corazón?

de La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. ¿A quién eres leal exactamente?

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